Hace algunos días, acomodaba el desorden de mis cajones mientras le daba vueltas al tema de las clasificaciones en el arte (tema del que escribí [aquí]), cuando, entre papeles y cositas para pintar, encontré unas revistas sobre historia del arte que compré hace tiempo, usadas y ya con olor a viejo. Dejé el cajón desacomodado y me tiré a hojearlas como por 125,842ª vez.
Recuerdo cuando las compré. Iba en la preparatoria y pensaba en estudiar artes plásticas. Recuerdo uno de los fragmentos del artículo que más llamó mi atención: las vanguardias en el siglo XX. Decía que era una bola de artistas que había roto las reglas para pintar como nadie nunca lo había hecho. Leí con atención: Degas, Monet, Picasso, Bretón, Dalí… No me pregunté por qué no había pintoras, pero en el fondo sentí que debían andar por ahí, porque las mujeres también podemos pintar. E intenté imaginármelas, con su caballete y todo.
Más adelante, compré otras revistas, algún libro, y caía en el mismo tema. Y entre todos esos nombres masculinos, casi inmortales, empezaron a aparecer Remedios Varo, Leonora Carrington y Gala. Así, a secas, siempre después de Dalí. De pequeños párrafos pasaron a ocupar páginas. Hoy sé lo que tuvieron que superar: abusos, agresiones sexuales, manicomios, pobreza, matrimonios arreglados o por conveniencia, o abandonar sus carreras. Y entiendo por qué en esas revistas con olor a viejo no están: estaban, al menos muchas de ellas, haciéndose cargo del trabajo de cuidados, infravalorado aún en nuestros días. Luchando desde un rol que nadie nos pregunta si queremos interpretar y que politiza cada rubro de nuestras vidas, incluso si no lo deseamos.
Y es así como me gustaría escribir sobre lo que me he ido encontrando acerca de esas pintorAs –así, con mayúscula–, porque también existieron, aportaron desde sus perspectivas y son modos de ver que merecen ser conocidos. Y si en el camino resulta que piensas “¡ah, pero mira!, yo ya conocía a Fulanita”, entonces, ¡comenta lo que sabes! Porque quiere decir que este deseo de reescribir la historia, de muchas mujeres que no nos conocemos pero llegamos a la misma idea, está dando frutos.
Y que un día va a haber una revista con olor a viejo, con tantos nombres de pintoras, que una puberta la leerá y se identificará con muchas de ellas.
Ojalá me acompañes en este camino y aprendamos juntas, en nuevas entradas, sobre ellas.
Escrito e ilustrado por Cereza Flotante

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