En la historia podemos encontrar muchas científicas que sólo fueron reconocidas después de su muerte; una de ellas fue Rosalind Franklin. Su trabajo en el descubrimiento del ADN fue tan revolucionario que sentó las bases para un premio Nobel, aunque ella no recibió el reconocimiento en vida. Recientemente se le ha dado la voz que no tuvo y se ha convertido en un símbolo de la invisibilidad e injusticia que ha habido hacia las mujeres en el ámbito de las ciencias. Platiquemos un poco sobre ella.
Los inicios de Rosalind fueron afortunados, nació en una respetable familia judía en Londres y creció en una comunidad donde se les apoyaba a explotar su talento. Desde los 11 años acudió a la St. Paul´s Girl´s School, un colegio creado especialmente para mujeres y de la cual se han graduado mujeres reconocidas como Monica Fockes y Rachel Weisz. Ahí empezó a dirigir su atención hacia la ciencia, especialmente las matemáticas, química y física. Durante la Segunda Guerra Mundial, dedicó parte de su atención y tiempo a colaborar con su padre en una campaña para apoyar a la mayor cantidad de refugiados que huían de la crecida del nazismo. También fue en esta época que la escuela le reconoció como una gran promesa en el área de las ciencias gracias a su gran conocimiento y comprensión de la física. Además, realizó el examen de ingreso para la Universidad de Cambridge, quedando como primer lugar en química.

Aprovechó lo mejor que pudo su estadía en Cambridge, se dedicó a estudiar matemáticas, química y física, entró a diferentes clubes de estudio, asistió a conferencias y estudió lo que se cruzara en su camino, especialmente si tenía que ver con estar en el laboratorio. En esta persecución de nuevos conocimientos, llegó a una conferencia que sería especial para ella: era sobre la difracción de los rayos x; la cual sería parte importante de su trabajo en un futuro. Pero a pesar de que su vida giraba en torno a las ciencias, sentía la necesidad de involucrarse más en la guerra que parecía acercarse, sobrecogida por la indiferencia de los compañeros.
“Pero la ciencia y la vida cotidiana no pueden ni deben separarse. La ciencia, para mí, da una explicación parcial de la vida. Hasta dónde llega, se basa en hechos, experiencias y experimentos.” – afirmó en una carta dirigida a su padre.
Fue esta necesidad de involucrarse más, contando también algunos proyectos infructíferos en los que estuvo, que decidió involucrarse con la British Coal Utilisation-Research Association, donde se volcó en la investigación de las propiedades del carbón, buscando la estructura cristalina de diferentes tipos para determinar cuáles se convertirían en grafito y cuáles no. Gracias a este trabajo pudo hacer sus primeras publicaciones científicas.
Cuando la guerra terminó, decidió ir a Francia donde encontró un ambiente completamente diferente al de Inglaterra. Encontró en este país una suerte de revolución donde las oportunidades de exploración eran más amplias y el apoyo más significativo. Continuó su investigación sobre el carbón y en 1951 encontró que existía carbono grafitizable (brea) y no grafitizable (hollín, vidrio, carbón activado), un término que hoy en día aún se utiliza y que sirve como base para desarrollar y estudiar nuevos materiales y crear nuevos polímeros.
Luego de un tiempo en Francia, regresó a Inglaterra, donde entró a trabajar en la investigación de una nueva molécula que estaba captando la atención del mundo científico: el ácido desoxirribonucleico (ADN). Su punto de vista de la investigación fue meramente físico y molecular, interesada más en encontrar la estructura del ADN que en lo que significaba en sí. En cambio, había otros científicos a quienes les interesaba conocer el papel del ADN en nuestra biología. James Watson y Francis Crick eran parte de este grupo científico y tuvieron acceso a las imágenes de rayos X que Rosalind había obtenido en sus estudios moleculares. Entre los tres y con Maurice Wilkins lograron una investigación importantísima sobre el ADN, siendo publicados diferentes artículos sobre la misma en la revista Nature, sin embargo, Watson y Crick fueron más ambiciosos y negociaron la manera en la que se presentarían, así logrando tener más peso sobre los otros dos.

Al finalizar sus trabajos de investigación del ADN, enfocó su atención hacia la biología, estudiando al virus mosaico del tabaco. Dirigió a un equipo de científicos comprometidos y bien organizados que lograron descubrimientos tan importantes como la estructura del virus y la manera en la que el ARN se relacionaba con el mismo. Hoy podemos ver el impacto de estos descubrimientos pues fundamentó las bases para la tecnología que se ha utilizado para estudiar al SARS-CoV-2 y el desarrollo de las vacunas.
Cuando tenía 37 años, en 1958, fue diagnosticada con cáncer de ovario, se especula que pudo ser provocado por la continua exposición a los rayos X sin una protección adecuada. Durante su último año de vida se encargó de establecer el financiamiento necesario para que su equipo de investigación siguiera laborando tras su muerte. También inició las investigaciones moleculares del virus de la polio, la cual no pudo ver terminada.
Fue en 1962 cuando James Watson y Francis Crick recibirían el Premio Nobel de Medicina y Fisiología por sus descubrimientos sobre la estructura molecular del ARN y ADN. No se le dio crédito a Rosalind Franklin. Unos años después, en 1968, Watson publicó el libro “La doble hélice” donde narró el camino que se siguió para lograr los descubrimientos del ADN; en él atacó a Rosalind Franklin y a otros testigos. Fue gracias a este libro que se pudo ir resolviendo la participación de Rosalind y su verdadero papel en sus investigaciones.

Su libro es lo que se considera ciencia novelada; es decir, cuenta la ciencia como si fuera una novela que leeríamos cualquier día, con esto logra enganchar y empatizar con el lector. Aquí dejo un texto más completo donde se compara el libro con lo que realmente sucedió: https://www.amit-es.org/sites/default/files/pdf/publicaciones/catalina_lara_2006.pdf Rescato, para no dejar el tema en el aire, que durante uno de los pasajes mencionan que Rosalind fue contratada por John Randall para trabajar en la parte de análisis de difracción de rayos X por su experiencia como cristalógrafa, por mucho superior a la de Wilkins; todo esto mientras él estaba de vacaciones por lo que no se enteró de nada. Cuando volvió, quiso tratarla como su asistente, pero ella estaba bien consciente de que ella no dependía de él y se le había asignado su propio trabajo, esto derivó en competencia y conflictos. Todo expresado con un lenguaje claramente machista, criticando desde su apariencia, hasta su origen; siendo criticadas también su determinación y sus habilidades, me animo a decir que sus ofensas fueron tales que podemos considerarlas halagos a las cualidades de Rosalind. “Uno no podía evitar pensar que el mejor sitio para una feminista era el laboratorio de otra persona”, escribió Watson en su libro. Gracias a este texto, comparado con otros testigos que estuvieron en los hechos descritos y su propio testimonio de cómo tomaron parte de la investigación de Franklin sin que ella supiera, se supo más de su papel en el descubrimiento del ADN y su esquematización.
Su aporte al mundo de la ciencia ha sido recientemente reconocido y en 2003 se instituyó el Royal Society Rosalind Franklin Award and Lecture, cuyo objetivo es sobresaltar y promover el trabajo de mujeres en las STEM. Ganadoras de este premio han sido Julia Gog, una matemática en el área de la bioinformática viral que está trabajando junto con el equipo de Spi-M, quienes se dedican a modelar el avance de la pandemia actual y de la influenza; y Nguyễn Thị Kim Thanh, profesora de nanomateriales, quien ha desarrollado nanotecnología que ayuda a la medicina, por lo que ha sido reconocida junto con sus esfuerzos en la búsqueda de la equidad de género.
Gracias a investigaciones como las de Rosalind Franklin, la ciencia ha logrado avances fundamentales frente a desafíos globales como la pandemia de COVID-19. Los campos de la medicina, biología, química, no serían lo mismo sin sus aportaciones al descubrimiento del ADN, ARN y las moléculas virales. Termino este artículo sintiéndome inspirada para investigar más sobre las científicas que han cambiado el mundo y el mundo ha minimizado u ocultado. ¡Espero que también les haya inspirado!
Fuentes:
Lara, C. (2006). ROSALIND FRANKLIN Y EL DESCUBRIMIENTO DE LA ESTRUCTURA DEL DNA. En C. Lara, El segundo Escalón. Desequilibrios de Género en Ciencia y Tecnología (págs. 133-157). Sevilla, España: Arcibel. Recuperado el 25 de Diciembre de 2020, de https://www.amit-es.org/sites/default/files/pdf/publicaciones/catalina_lara_2006.pdf
Olivera, C. A. (Septiembre de 2020). Cienciorama. Recuperado el 25 de Diciembre de 2020, de Cienciorama: http://cienciorama.unam.mx/a/pdf/663_cienciorama.pdf
Sample, I. (15 de Diciembre de 2020). The great project: how Covid changed science for ever . The Guardian. Recuperado el 25 de Diciembre de 2020, de https://www.theguardian.com/world/2020/dec/15/the-great-project-how-covid-changed-science-for-ever
Tascón, J. M. (2007). Materiales de carbono: estructuras y formas. Óptica pura y aplicada(40), 149-159. Recuperado el 25 de Diciembre de 2020, de https://www.sedoptica.es/Menu_Volumenes/Pdfs/252.pdf
The royal society. (s.f.). Royal Society. Recuperado el 25 de Diciembre de 2020, de Royal Society: https://royalsociety.org/grants-schemes-awards/awards/rosalind-franklin-award/
University of Cambridge. (s.f.). Infectious disease. Recuperado el 25 de Diciembre de 2020, de Infectious disease: https://www.infectiousdisease.cam.ac.uk/directory/jrg20@cam.ac.uk
Wikipedia. (2020 de Diciembre de 18). Wikipedia. Recuperado el 2020 de Diciembre de 25, de Wikipedia: https://en.wikipedia.org/wiki/Nguyen_TK_Thanh
Escrito por Mitzi V.V.
Ilustrado por Ana Tsukino
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