Vanguardias del S. XX: autoras de lo dadá a lo surreal.

Tanto el dadaísmo como el surrealismo fueron rupturas aún más provocadoras que las vanguardias que les antecedieron, como el impresionismo o el cubismo. Con el dadá, por ejemplo, fue la destrucción de todo; incluso cuando en su origen, que se le atribuye a Tristán Tzara en 1916 durante la Primera Guerra Mundial, era relacionado a la poesía, pronto se extendió a la pintura. Y gracias a su irreverencia, sed de caos y ansia de experimentación, se borraron las líneas entre disciplinas y se cuestionaron temas como el concepto de arte, de lo bello y de la libertad individual.

Sin embargo, fue un movimiento fugaz. Tras disiparse, surgió el surrealismo en 1924; heredó del dadá la experimentación, la subjetividad del artista y la convicción de que la razón debe quedar fuera del quehacer artístico para no limitar la creatividad.

Por supuesto que las artistas no fueron la excepción en esta ola de caos, experimentación y creación, aunque eso sí, la tenían más difícil; ellas resultaban tan incómodas hasta para los revolucionarios autores que la historia del arte se ha encargado de encumbrar.

Y es que ambas vanguardias, tanto dadaísmo como surrealismo, redujeron a la mujer a un cuerpo y un tipo específico, apto para consumo hetero masculino. Una dualidad: belleza e inocencia o seducción y destrucción. De forma que ellos, amparados por ese orden social casi milenario, el patriarcado, excluyeron a las artistas de la redacción de manifiestos, las consideraron musas exóticas o curiosas y midieron su obra bajo la vara de su vida personal o de asumir como verdaderas posturas de Kant, Schopenhauer o Freud, por mencionar algunos, respecto a nosotras las mujeres, nuestro intelecto y capacidad para crear.

Es por eso que por acá mejor las nombramos y que fluyan sus nombres por la red.

Elsa von Freytag-Loringhoven

Elsa fue la madre del performance y de los objetos encontrados, aquellos sacados fuera de contexto y llevados a una galería. Era una mujer irreverente y energética que experimentó, al menos hasta donde hoy se sabe, con el collage, la pintura, la escultura y el diseño de vestuarios. Solía usar su cuerpo como medio de expresión, jugar con la idea de lo femenino y la sexualidad; en su obra hay mucho sobre sexualidad, cuestionamientos a lo binario, la heteronorma y la imposición de roles de género. 

Además, en la obra de Elsa podemos ver cómo es que durante gran parte del siglo pasado (esperamos que ya no, ¡por favor!) se le juzga con una vara moral bastante hipócrita: que si su vida personal, que si sus relaciones, que si se llegó a prostituir… en caso de ser cierto, ¿los clientes, sus colegas artistas, no deberían también ser juzgados de la misma forma?

En fin, si te atrae el dadaísmo, tanto la vida como lo poco que se conserva de la obra de la baronesa te atraparán. Para saber un poco más de su biografía, te recomendamos este sitio. Y si te gusta el cine experimental, acá te dejamos un poco de su biografía con The Filmballad of mama dada, dirigida por Lily Benson y Cassandra Guan. 

Hannah Höch

Hannah fue una de las personalidades pioneras en el fotomontaje. Para una época en donde el collage era una cuidada técnica en la cual se ocultaba todo rastro de edición, ella fue de las primeras en evidenciar la manipulación de la imagen buscando lo irregular, con inquietantes y burlonas piezas llenas de textura.

Hannah, que además era activista por los derechos de la mujer y bisexual, dejó una vasta obra que gira entorno a cuestionar lo femenino, la misoginia dentro del arte, el racismo y el amor lésbico. Fue por supuesto incómoda para sus compañeros dadaístas y para la Alemania nazi, que declaró su arte como arte degenerado, orillándola a exponer sólo fuera de su país.

Leonor Fini

Gran amiga de Leonora Carrington, Leonor fue una reconocida artista, diseñadora, escenógrafa e ilustradora, cuya obra cabe en el surrealismo, aún cuando ella rechazara todo tipo de etiquetas y se peleara con André Bretón, por su misoginia y homofobia.

Fue controvertida por los temas que solía tocar: la libertad sexual de la mujer como personaje activo, la brujería, el terror, los gatos y los sueños.

Ella y su obra son otro ejemplo de cómo las clasificaciones y conceptos en el arte pueden borrar a un artista; para la época en el que ella creaba, la ilustración era vista como algo comercial, carente de valor artístico; y tanto el tipo de pincelada suave que llegó a usar, como estar tan de cerca a la figuración en un momento en que la abstracción comenzaba a tomar fuerza, contribuyó a que cayera en el olvido. 

Toyen

Toyen es un pseudónimo neutro para evitar la misoginia dentro del ambiente artístico de los 30 en Praga, tiempo en el que su obra pasó del cubismo al dadaísmo y al surrealismo.

Bajo ese nombre, cuestionó roles de género, habló sobre amor lésbico, la bisexualidad, el placer femenino y lo atroz de la Segunda Guerra Mundial, a través de collages y dibujos con una fuerte carga erótica.

REFERENCIAS

Cao, M. (2000) Creación artística y mujeres; recuperar la memoria. Editorial Narcea, España.

Durán, Gloria G. (2013) Baronesa dandy, reina dadá: La vida-obra de Elsa Von Freytag-Loringhoven. Other. Díaz & Pons Editores, Madrid.

Huebner, K. (2013). In Pursuit of Toyen: Feminist Biography in an Art-Historical Context. Journal of Women’s History 25(1), 14-36. doi:10.1353/jowh.2013.0011.

Lauter, E. (1980). Leonor Fini: Preparing to Meet the Strangers of the New World. Woman’s Art Journal, 1(1), 44-49. doi:10.2307/1358018

Calvo Santos, M. (2017). Hannah Höch. Recuperado de https://historia-arte.com/artistas/hannah-hoech 

Imágenes tomadas de wiki art.

Escrito e ilustrado por Cereza Flotante

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