Los siglos XVI y XVII se caracterizaron por la expansión territorial de Europa y por el auge en la ciencia. A pesar de que las mujeres no eran bienvenidas en ese mar de cambios y descubrimientos, algunos de sus nombres y obras han llegado hasta nuestros días. Y ese es justo el caso de Maria Sibylla Merian, una reconocida entomóloga alemana nacida en 1647.

Era común que las mujeres en la ciencia voltearan a la botánica o la entomología, estudiando y clasificando especies mientras viajaban con su familia a los territorios colonizados de su país o en su misma localidad, con especies que les hacían llegar. Para María, la ventaja estuvo desde su entorno cercano; aprendió de su padre, artista reconocido, técnicas de dibujo y grabado.
Tras casarse, se mudó a Nürnberg y montó su propio taller. La gran calidad y detalle en sus dibujos no solo facilitó que se involucrara en la ciencia, sino que le permitió pintarlos en lienzos y venderlos. Incluso enseñó a otras mujeres a dibujar. En 1679 hizo su primera publicación, La oruga, maravillosa transformación y extraña alimentación floral. Era el inicio de su carrera como naturalista e ilustradora.

En 1685, se divorció y se mudó a Amsterdam junto con una de sus hijas. Allí montó su propio taller y fue capaz de ganarse la vida con sus ilustraciones científicas, continuó enseñando dibujo y motivando a otras mujeres a la observación y el estudio científico. Más tarde, emprendió su más grande hazaña; acompañada de una de sus hijas, viajó a Surinam para recolectar y estudiar juntas la flora y fauna exótica; para entonces, fue quizá una de las pocas mujeres en atreverse a viajar sin la compañía de un hombre o la protección de la familia. Y no solo eso, era arriesgado y problemático pensar en enfermedades como la malaria o cosas tan cotidianas para nosotras como la menstruación.
Aún así, ni María ni Dorothea, su hija, se detuvieron. Se quedaron dos años en Surinam, y aunque el alcalde de Amsterdam las apoyó, ellas corrieron con la mayor parte del gasto. Luego de contagiarse de Malaria volvió a Holanda. Una vez recuperada y con la ayuda de sus hijas, recopiló ese trabajo de dos años y publicó Metamorfosis de los insectos de Surinam, considerada su gran obra, tras la cual vendrían otras tres publicaciones.
Maria Sibylla Merian murió en 1717. Tras su muerte, su hija Dorothea publicó una cuarta obra de su madre; el tercer volúmen de El libro de la oruga.

Metamorfosis de los insectos de Surinam fue una ventana para los ojos europeos, a través de la cual podían observar el ciclo de vida de polillas -las preferidas de Maria-, orugas, gusanos, abejas y moscas. Animales que nunca habrían imaginado, retratados con el detalle de sus acuarelas, en dinámicas y esquemáticas piezas.
Y en general, la obra de Maria, la cual dejó una huella imborrable en la entomología, es además un ejemplo de lo valioso que puede llegar a hacer la transdisciplina en el arte; como entomóloga, María clasificó diecisiete especies nuevas, entre plantas, escarabajos y mariposas. Y como ilustradora tradujo al lector ciclos de vida e interacciones de insectos y plantas.
¿Te gustaría ver sus acuarelas y publicaciones? Acá te dejamos su libro Metamorfosis de los insectos de Surinam ¡coméntanos qué te pareció!
Referencias:
Merian and Daughters (Getty Center Exhibitions). Getty.edu. (2021). Recuperado el 23 de Febrero 2021, de https://www.getty.edu/art/exhibitions/merian/
Maria Sibylla Merian. Home.wtal.de. (2021). Retrieved 23 February 2021, from http://home.wtal.de/hh/merian/meng.htm
Escrito por Cereza Flotante
Ilustrado por Mitzi V.V.
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