Hilma af Klint y su legado místico

A ver, imagina esto: una mujer que pinta obras abstractas antes que Kandinsky, Mondrian o Malevich… pero que nadie conoce hasta casi un siglo después.

¿Cómo es posible?

Aquí es donde empieza nuestro chisme cósmico y artístico, con una sueca misteriosa, espiritual, adelantada a su época y que guardó sus pinturas bajo llave por 20 años después de morir. Sí, suena a guion de película, pero es historia real.

Su nombre era Hilma af Klint. Y si nunca habías escuchado de ella, no te preocupes, el mundo tampoco lo hizo hasta que ya era demasiado tarde. Porque Hilma no solo pintó abstracto antes que todos los «padres» del movimiento, sino que lo hizo con una conexión mística que te deja con la boca abierta. Sus cuadros parecen portales, mandalas, universos en expansión, ¡y los hizo a principios de 1900!

Pero vamos por partes.

Hilma nació en Suecia en 1862, en una familia acomodada, con educación, acceso a libros y lo más importante: una curiosidad que no se le quitó nunca. Desde joven ya dibujaba plantas con una precisión de botánica. Pero al mismo tiempo leía sobre espiritismo, alquimia y matemáticas sagradas. Hilma era esa mezcla deliciosa entre nerd de laboratorio y bruja con cristal en la ventana.

Entró a la Real Academia de Bellas Artes de Estocolmo y fue de las mejores de su generación. Hasta ahí todo normal. Pintaba retratos, paisajes, cosas que vendían bien. Pero un día, algo cambió. Comenzó a tener visiones. Así como lo lees: visiones. Decía que seres superiores —a los que llamaba «Los Altos»— se comunicaban con ella a través de la meditación y el arte. ¿Y qué hizo? Se organizó con cuatro amigas para formar un grupo espiritual llamado “Las Cinco”. ¿Y qué hacían? Se reunían para canalizar mensajes, escribir automáticamente y dibujar lo que esos seres les mostraban.

Sí, mística total.

A partir de 1906, Hilma recibió un encargo (según ella, directo de Los Altos): crear un “Templo” con pinturas que mostraran el desarrollo del alma humana. Y se puso a trabajar como poseída (con estilo, claro). En solo unos años creó más de 193 obras abstractas, vibrantes, geométricas, totalmente distintas a todo lo que el mundo conocía.

¿El detalle? Lo hizo años antes de que Kandinsky, el supuesto «padre del arte abstracto», empezara a experimentar con lo mismo.

Pero Hilma no buscaba fama. Ella sabía que su obra no sería comprendida en su época. Así que la guardó. Con orden. Con instrucciones. Con amor. De hecho, dejó escrito en su testamento que sus obras no debían ser mostradas hasta 20 años después de su muerte. ¡Ve nomás la paciencia!

Hilma murió en 1944, dejando más de mil pinturas y dibujos guardados como si fueran un tesoro oculto. Nadie hablaba de ella. Nadie sabía qué hacer con tanto arte esotérico. Su sobrino heredó todo, y menos mal que no tiró nada.

Spoiler: porque la historia del arte fue escrita por hombres… y se olvidaron de anotar a Hilma.

Aquí te dejo un video de las pinturas y la vida de Hilma.

En 2018, el Museo Guggenheim de Nueva York organizó una exposición de Hilma af Klint. ¿El resultado? Un récord absoluto de visitas. Más de 600 mil personas haciendo fila para ver esas obras místicas y coloridas. Hilma, la artista que pintaba para el alma, se volvió un fenómeno global… ¡casi 80 años después de morir!

Así que la próxima vez que veas un cuadro abstracto y digas “eso lo pudo hacer mi sobrina”, recuerda a Hilma. Que lo hizo cuando nadie más se atrevía, que pintó el alma humana cuando todos seguían dibujando manzanas, y que no buscó fama… pero la fama la encontró en el momento exacto en que el mundo estuvo listo para verla.

“Las imágenes llegaron directamente. No tuve ni idea de lo que iban a representar. Y aún así, las ejecuté obedientemente, sin cuestionarlas.”
Hilma af Klint

🧠 ¿Sabías que…?

  • Hilma af Klint creó más de mil obras, muchas de ellas gigantescas, llenas de símbolos, espirales, geometría y dualidades como masculino/femenino, materia/espíritu.
  • En vida, casi nadie vio sus cuadros. Su legado fue custodiado por su familia hasta que el mundo estuvo listo para entenderla.
  • Durante décadas, su trabajo fue rechazado por los museos por “no encajar en la narrativa del arte moderno”.
  • Hoy se la considera una de las madres olvidadas del arte abstracto, incluso con exposiciones en el MoMA, el Guggenheim y otros museos internacionales.

Escrito por Yui.

¡Cuéntanos tu opinión!

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Web construida con WordPress.com.

Subir ↑