Mujeres con discapacidad: entre la equidad de género, la inclusión y la resistencia

Hablar de equidad de género lleva a pensar sobre todo en lo laboral. Las estadísticas han mostrado que un hombre gana más que una mujer. ¿Pero qué pasa cuando esta mujer, además, vive con alguna discapacidad o se relaciona con este tema? Platiquemos un poco al respecto.

Para empezar, tenemos que, según la OMS, aproximadamente el 15% de las personas a nivel global viven con alguna discapacidad. En México, según el INEGI, el porcentaje de personas con discapacidad en la población es del 16.5%, y de ellos, 53.5% somos mujeres.

Aunque existen programas internacionales que protegen los derechos de las mujeres con discapacidad, la verdad es que son poco útiles. Un ejemplo es la falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva. Estos servicios se ven violentados debido a prejuicios sociales sobre la capacidad de estas mujeres. Las mismas tienen dificultades para ejercer la maternidad o decidir sobre su sexualidad. Además, las mujeres con alguna limitación o discapacidad tienen 3.3% más probabilidad de vivir violencia sexual que una mujer sin ellas (según el INEGI).

Según la OMS, las instalaciones médicas suelen carecer de la infraestructura necesaria para facilitar el acceso; el personal no está correctamente capacitado y no hay protocolos inclusivos para dar una atención segura y correcta. Esto limita la asistencia de mujeres con discapacidad a centros médicos.

Algunas de las acciones que ha tomado el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad (CONADIS) para informar y promover la atención integral han sido: material en braille y de lectura fácil, interpretación de Lengua de Señas Mexicana, apps accesibles, capacitación, campañas inclusivas. Sin embargo, un estudio de Sofía Gutiérrez (encuéntrala en las fuentes) encontró que estos materiales son más bien teóricos y es difícil encontrarlos en la realidad.

Ahora hablemos un poco de la inclusión laboral. En México, ha habido avances en materia de políticas de inclusión en derechos laborales, pero la falta de accesibilidad, la discriminación y los prejuicios siguen evitando la oportunidad de empleos dignos y equitativos.

Aunque en el artículo 27 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, el Estado debe reconocer varios derechos. Las personas con discapacidad tienen derecho a trabajar. También tienen derecho a ganarse la vida mediante un trabajo libremente elegido. La inclusión laboral es importante.

Según la BUAP, en México los principales obstáculos que enfrentamos las mujeres con discapacidad son: la discriminación y estereotipos. También enfrentamos la brecha de género, violencia, y acoso. Existen la falta de reconocimiento de nuestros derechos y limitadas oportunidades para la inserción laboral. También hay falta de acceso a la educación y desprotección laboral. El acceso al empleo formal es limitado, con condiciones laborales precarias. Finalmente, hay falta de apoyo y de una cultura de la inclusión.

Tomando el tema de la falta de acceso a la educación, en un artículo de la Revista de Psicología de la UAEMEX se contempla que las escuelas suelen tener falta de infraestructura para las personas con discapacidades, transporte inclusivo y otros elementos que afectan a las personas con alguna dificultad. Según la Ley General de Educación Superior, no se debe excluir a las personas con discapacidad en el acceso a la educación. Tampoco se les debe aplicar tarifas diferentes por los materiales necesarios para acceder al servicio educativo. Estos incluyen, por ejemplo, equipo ortopédico o educativo especializado.

En mi caso, soy muy nueva en el mundo de la discapacidad. Puedo decir que, en estos casi tres años, he descubierto lo complicada que es la movilidad en cualquier lado. Las banquetas están dañadas y es imposible caminar por ellas. Hay calles llenas de baches que complican la marcha. Falta educación y respeto en el transporte público hacia las personas a quienes se nos complica mantenernos de pie sin un apoyo. También me ha sorprendido la cantidad de infraestructura mal diseñada para personas con discapacidad: rampas imposibles de subir y bajar sin ayuda, elevadores orinados y descuidados. Y recientemente empecé a toparme con vacantes laborales donde se carece de flexibilidad para personas que tenemos dificultades para movilizarnos hacia los centros de trabajo, aun cuando el trabajo se puede realizar de manera remota. Soy muy nueva en esto y no veo un panorama alentador.

¿Alguien más lo está viviendo?


Fuentes de información

  • Gutiérrez Pérez, Sofía. Entre la ausencia y la resistencia: mujeres con discapacidad y el derecho a la sexualidad y reproducción en México. TraHs. Publicado online 11 junio 2025. DOI: https://doi.org/10.25965/trahs.7112
  • Pérez Paredes, Alfredo; Cruz de los Ángeles, José Aurelio. La inclusión laboral de mujeres con discapacidad en México, un reto persistente. BUAP.
  • Guzmán Acosta, Cinthya Ivonne. Educación superior privada en México. Revista de Psicología de la Universidad Autónoma del Estado de México, v. 14, n. 41, p. 68-92, mar. 2025. ISSN 2007-7149. Disponible en: https://revistapsicologia.uaemex.mx/article/view/26051. Acceso: 14 sep. 2025.

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