Katherine Johnson y el Club de Pickering: Heroínas Olvidadas

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Antes de ChatGPT, Google o cualquier programa que se te ocurra, existieron formas más convencionales de resolver tareas. Muchos de los grandes avances que permitieron el progreso de la humanidad, la ciencia y la tecnología fueron realizados por mujeres. Luego, estas mujeres fueron olvidadas. ¡Aquí te cuento dos casos!

El Club de Pickering: Las Computadoras de Harvard

El Club de Pickering (o las computadoras de Harvard) era un grupo de mujeres que en los años 1890 analizaba fotografías de estrellas captadas por telescopios. Su trabajo consistía en catalogar y clasificar todos los datos obtenidos. Analizaron alrededor de medio millón de placas fotográficas.

Se les conoció así porque trabajaban bajo la dirección de Edward Charles Pickering. Fueron más de 80 mujeres las que participaron en este proyecto.

Aportaciones Destacadas

Entre ellas destacan:

  • Williamina Fleming: Aportó la idea de asignar una letra según la cantidad de hidrógeno en las estrellas
  • Henrietta Swan Leavitt: Desarrolló un método que se usa para establecer la distancia entre galaxias a partir de las estrellas Cefeidas
  • Cecilia Helena Payne-Gaposchkin: Propuso que las estrellas estaban compuestas de hidrógeno y helio, teoría que entonces rechazaron y hoy sabemos que es correcta

La Brecha Salarial Original

La razón por la que Pickering decidió que fuera un grupo de mujeres se debió básicamente a la brecha de género: contratar mujeres estudiadas era igual de caro que pagar a un hombre sin estudios. Despectivamente se referían a ellas como el «harén de Pickering».

Katherine G. Johnson: De Maestra a Heroína de la NASA

Katherine G. Johnson mostró desde niña una gran habilidad para los números. Con solo 10 años logró llegar hasta la preparatoria, incluso en una época donde las personas afroamericanas no podían darse el lujo de estudiar tanto.

Su Trayectoria Académica

Estudió matemáticas en la universidad y se graduó con honores en 1937. Realizó un posgrado en 1939 que dejó para iniciar una familia. Trabajó como maestra hasta que sus hijas crecieron.

Su Llegada a la NASA

Posteriormente comenzó a trabajar con el Comité Asesor Nacional para la Aeronáutica de EUA (NACA), predecesor de la NASA. Esto sucedió en un momento en que contrataron mujeres para trabajos de medición precisa y cálculo. También fue cuando se permitió contratar a mujeres afroamericanas.

Contribuciones al Programa Espacial

Katherine fue parte de las primeras personas que trabajaron en estudiar la geometría del espacio. Sus contribuciones incluyen:

  • Participación en el grupo de trabajo que logró el primer vuelo espacial
  • Trabajo en el proyecto que llevó al primer humano al espacio cuando la NACA se convirtió en NASA
  • Cálculos que ayudaron a sincronizar el Módulo Lunar del Proyecto Apolo con el Módulo de Comando y Servicio en órbita lunar

La Brecha de Género Actual en STEM

A pesar de que estos son dos ejemplos del poder de las mujeres en las STEM, los avances en la inclusión femenina van a paso lento. La industria tecnológica aún presenta sexismo y discriminación de género.

Expectativas de Género

Existen expectativas de género que afectan las demandas de carrera profesional, qué se espera de nosotras y de nuestro camino de vida.

Según IronHack:

  • 97.78% de las enfermeras son mujeres
  • 95.38% de los ingenieros de telecomunicaciones son hombres

Por otro lado, tenemos la brecha salarial de género del 20% (¿quién diría que ese problema ya lo vimos en el caso del Club de Pickering?).

La Brecha Educativa

Esta brecha de género viene desde la educación. Según un boletín del IPN:

Acceso a dispositivos electrónicos:

  • 77.8% de las mujeres en regiones rurales no cuenta con acceso a algún dispositivo electrónico con internet
  • 53.8% de las mujeres en zonas urbanas carecen de este acceso

Acceso a internet:

  • 25.4% de las mujeres en zonas urbanas no tienen acceso a internet
  • 21.2% de los hombres urbanos no tienen acceso

Por lo que las mujeres tienen acceso a menos recursos educativos y laborales.

La historia de las computadoras humanas nos recuerda que las mujeres siempre han estado en el corazón de la innovación científica y tecnológica. Desde las calculadoras de Harvard hasta Katherine Johnson en la NASA, ellas no solo participaron: fueron fundamentales.

Sin embargo, la lucha por la equidad continúa. Las brechas salariales, educativas y de acceso a tecnología persisten. Reconocer y visibilizar estas historias es el primer paso para construir un futuro más inclusivo en STEM.

Fuentes:

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