Durante décadas, el autismo ha sido estudiado principalmente en hombres. Esta mirada parcial ha generado una realidad preocupante: miles de niñas y mujeres autistas permanecen sin diagnóstico o lo reciben de forma tardía. Hoy, investigaciones recientes muestran que el camuflaje social, los sesgos históricos y los criterios diagnósticos poco sensibles contribuyen a esta invisibilización.

¿Qué es el autismo y por qué se diagnostica menos en mujeres?
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo caracterizada por dificultades en la comunicación e interacción social, así como por patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento e intereses. Estas características pueden manifestarse con distintos niveles de apoyo necesarios a lo largo de la vida, según el DSM-5.
Sin embargo, la investigación sobre autismo se construyó históricamente a partir de muestras masculinas. Por ejemplo, los primeros estudios de Hans Asperger planteaban que el síndrome se presentaba únicamente en niños varones, lo que contribuyó a excluir a las mujeres de los criterios diagnósticos durante años. Este sesgo inicial dejó una huella persistente en la manera en que se identifica el autismo hasta la actualidad.
Como resultado, muchas mujeres autistas no encajan con la descripción “clásica” del TEA. Su expresión social puede ser diferente, con mayor motivación para establecer relaciones, intereses aparentemente más comunes o dificultades menos visibles. Esto aumenta el riesgo de subdiagnóstico o diagnósticos erróneos.
El camuflaje social: la estrategia que oculta el autismo femenino
Uno de los conceptos clave para comprender el autismo en mujeres es el camuflaje social. Este término se refiere a las estrategias utilizadas para ocultar o compensar dificultades sociales y adaptarse a entornos neurotípicos.
Según una revisión sistemática reciente sobre niñas y mujeres con autismo, estas estrategias incluyen imitar conductas socialmente aceptadas, observar a otras personas para reproducir su comportamiento y suprimir rasgos naturales. Este ajuste superficial puede dificultar la detección clínica y retrasar el diagnóstico.
Además, el camuflaje implica dos componentes principales:
- Compensación: aprender reglas sociales para adaptarse.
- Enmascaramiento: ocultar conductas consideradas “atípicas”.
Las motivaciones más comunes para camuflarse son la asimilación social y la búsqueda de conexión con otras personas. Sin embargo, aunque esta estrategia puede facilitar la integración, también tiene un costo importante.

El costo emocional y cognitivo del camuflaje
La literatura científica señala que el camuflaje social exige un esfuerzo cognitivo considerable. Las funciones ejecutivas, como la planificación, la flexibilidad cognitiva y el control inhibitorio, están altamente implicadas en este proceso.
Una revisión de 12 estudios encontró que mantener estas estrategias genera:
- Fatiga mental
- Estrés emocional
- Sensación de inautenticidad
- Ansiedad persistente
El 75% de las investigaciones analizadas reportó síntomas de ansiedad o tensión emocional en mujeres que utilizan camuflaje social de forma constante. Además, este esfuerzo prolongado puede provocar desgaste emocional, cansancio crónico y dificultades en la identidad personal.
También se ha observado que el camuflaje puede provocar una sensación de identidad fragmentada, ya que muchas mujeres construyen relaciones basadas en comportamientos aprendidos que no reflejan su forma natural de ser.
Diagnóstico tardío y consecuencias en la salud mental
El diagnóstico tardío es una de las principales consecuencias de la invisibilización del autismo en mujeres. Sin identificación temprana, muchas atraviesan la infancia y adolescencia sin apoyos adecuados.
Las investigaciones indican que esto puede aumentar el riesgo de:
- Ansiedad
- Depresión
- Trastornos de la conducta alimentaria
- Trastorno obsesivo compulsivo
- Autolesiones
- Ideación suicida
Además, la presencia de comorbilidades puede confundir el diagnóstico, ya que los síntomas se superponen con otras condiciones. En muchos casos, se tratan los trastornos asociados sin identificar el TEA subyacente.
Expectativas de género y sesgos en el diagnóstico
Las normas sociales también influyen en la invisibilización del autismo femenino. Desde la infancia, se espera que las niñas desarrollen habilidades sociales y emocionales complejas. Esta presión social puede incentivar el camuflaje temprano.
Asimismo, muchos profesionales de la salud aún consideran el autismo como una condición predominantemente masculina, lo que contribuye a diagnósticos tardíos o erróneos. La falta de formación específica sobre autismo en mujeres sigue siendo un obstáculo importante.

La importancia del diagnóstico y la visibilización
Contar con un diagnóstico adecuado puede ser un factor protector. Permite comprender las propias necesidades, acceder a apoyos y mejorar la calidad de vida. También facilita la construcción de una identidad positiva basada en la neurodiversidad.
Los estudios recientes destacan la necesidad de:
- Desarrollar criterios diagnósticos más sensibles al género
- Aumentar la investigación sobre autismo femenino
- Escuchar directamente a mujeres autistas
- Mejorar la formación del personal clínico y educativo
Reconocer estas diferencias es fundamental para evitar que más niñas y mujeres continúen pasando desapercibidas.
Hacia una mirada más inclusiva del autismo
El autismo en mujeres no es menos frecuente, sino menos visible. El camuflaje social, los sesgos históricos y las expectativas de género han contribuido a esta invisibilización durante décadas. Hoy, la investigación comienza a cerrar esa brecha, pero aún queda mucho por hacer.
Hablar de estas experiencias no solo ayuda a mejorar el diagnóstico, sino también a construir una sociedad más inclusiva que reconozca la diversidad neurológica.
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Fuentes
- Bilbao-González, J. A., & Lepe-Martínez, N. (2025). Relación entre camuflaje social y funciones ejecutivas en niñas y mujeres con autismo. Cienciamérica, 14(2), 75–88.
- Lizárraga Pedroza, A. ¿Por qué los estudios sobre el autismo en mujeres están desactualizados?
- Suárez Muñoz, F. C. Dificultades experimentadas por mujeres adultas en la búsqueda de un diagnóstico de trastorno de espectro autista: Una revisión exploratoria. Universidad de Chile.
- Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5).

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