Autonomía no es egoísmo: Guía para 2026

Al hablar de autonomía no me siento una persona que tenga realmente derecho a hablar del tema. Tengo más de treinta años; mientras escribo esto no tengo trabajo, vivo aún en la casa donde crecí y, siendo honesta, decido muy poco por mí misma. Tengo el deseo de hacer más por y para mí, pero no siempre el coraje ni los medios para ir por ello.

Así que… quizá pueda aprovechar este artículo para aprender más sobre lo que podría hacer este nuevo año para lograr ser un poco más autónoma. ¿Me acompañan a descubrirlo?

¿Qué es la autonomía real?

Según el sitio Verywell Mind, la autonomía es la sensación de libertad que tenemos al ser capaces de tomar decisiones sobre nosotras mismas y ejercer cierto control sobre nuestro propio universo. Además, se considera una de las necesidades psicológicas básicas para la motivación, junto con la relación y la competencia.

Ajá… pero ¿cómo se ve esto reflejado en la vida real?

Podemos encontrar la autonomía en pequeñas decisiones del día a día —como lo que elegimos vestir o desayunar— y también en acciones más complejas, como poner límites en cualquier tipo de relación (laboral, familiar, de pareja, etc.).

De acuerdo con el mismo artículo, la forma en que nos movemos con autonomía puede estar relacionada con nuestra crianza: cómo nos desenvolvimos de niñas y cómo crecimos. Lo cual… tiene sentido. Quienes recibieron menos motivación o apoyo durante la infancia tienden (tendemos) a sentir mayor inseguridad al tomar decisiones propias.

¿Qué se necesita para ser una persona autónoma?

En algunos espacios se menciona que, para desarrollar autonomía, debemos reunir ciertos elementos:

  • Ser conscientes de nosotras mismas.
  • Tomar el control de nuestro destino (aunque, siendo sinceras… no podemos controlarlo todo; hay muchos factores externos).
  • Creer en nuestra capacidad para lograr objetivos.
  • Contar con un entorno saludable y una red de apoyo.
  • Tener libertad para tomar decisiones.

Aquí creo importante añadir algo: no todas partimos del mismo lugar. Existen limitaciones reales —discapacidad, contexto social, económico o familiar— que pueden impedirnos tomar control total de nuestro “universo”. Tal vez, entonces, la autonomía no sea dominarlo todo, sino encontrar espacios de libertad dentro de un mundo que no controlamos.

Hasta ahora hemos hablado de autonomía desde una perspectiva psicológica. Sin embargo, también es un concepto ampliamente estudiado en distintas corrientes filosóficas, lo que lo vuelve aún más complejo. Pero este es un artículo escrito con algo de sueño, así que dejaremos ese análisis para otra ocasión.

5 formas de ejercer autonomía este año (como mujeres adultas)

Como casi todo en la vida, la autonomía no aparece sola: se practica. Tal vez haya acciones pequeñas que podamos intentar para ejercitarla o, al menos, para hacernos más conscientes de la que ya tenemos.

La mayoría de los artículos que encontré durante mi investigación estaban dirigidos a estudiantes o a niñas… y yo soy una señora. Así que le pregunté a ChatGPT por algunas ideas. Esto fue lo que me sugirió:

1️⃣ Decidir sin pedir permiso
No todo necesita ser consultado, validado o explicado. Elegir por ti también es una forma de cuidado propio.

2️⃣ Poner límites sin culpa
Decir “no”, cambiar de opinión o retirarte a tiempo no te hace egoísta: te hace responsable de tu bienestar.

3️⃣ Administrar tu tiempo con intención
La autonomía también vive en cómo usas tus horas: qué priorizas, qué postergas y qué dejas de hacer por obligación.

4️⃣ Nombrar lo que quieres (aunque incomode)
Deseos, necesidades, planes. Decirlos en voz alta es un acto político cuando históricamente nos enseñaron a callar.

5️⃣ Elegirte incluso cuando no aplauden
No todo lo que haces necesita aprobación externa. A veces, la autonomía es seguir adelante aunque nadie celebre.


Las opciones parecen sencillas, pero ¿cuántas veces hemos terminado haciendo algo que no queríamos porque no dijimos “no”? En mi caso, creo que necesito empezar a tomar más decisiones por y para mí misma, sin preguntar constantemente por la opinión de otras personas.

Y no es fácil… nunca lo es. Hacer cambios personales cuesta, pero tampoco es imposible. Algo que he aprendido es que intentarlo ya es un avance. Y si fallamos, toca ser amables con nosotras mismas.

¿Ustedes qué opinan?
¿Tomarán también esto como un propósito para el 2026?


Suscríbete a nuestro newsletter y en enero recibirás gratis nuestro ebook «Mi menstruación»

← Volver

Gracias por tu respuesta. ✨

¡Cuéntanos tu opinión!

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Web construida con WordPress.com.

Subir ↑