La esclavitud infantil en México no sólo persiste, también se transforma. Hoy no siempre es visible, pero sigue presente en distintas formas de explotación que afectan a niñas, niños y adolescentes en todo el país.
En el marco del Día Mundial contra la Esclavitud Infantil (16 de abril), especialistas como Carmen Gabriela Ruiz Serrano, de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, advierten que este problema está lejos de resolverse.
Nuevas formas de esclavitud infantil
La explotación infantil ya no se limita a trabajos forzados tradicionales.
El Informe Mundial sobre la Trata de Personas 2024 señala prácticas como:
- Mendicidad forzada (pedir dinero para un adulto)
- Participación en actividades delictivas
- Explotación en economías informales
Estas formas suelen pasar desapercibidas, especialmente cuando se normalizan en contextos de pobreza.
Las cifras en México
Los datos reflejan una problemática persistente:
El 74.8% de las víctimas son niñas y adolescentes
- En 2025, 254 menores de 0 a 17 años fueron víctimas de trata (194 mujeres y 60 hombres).
- En 2022 hubo 433 casos registrados.
- La tasa aumentó de 0.55 (2015) a 0.98 (2024) por cada 100 mil menores.
Aunque algunos indicadores muestran ligeras disminuciones, la tendencia general sigue siendo preocupante.
Trabajo infantil: ¿necesidad o explotación?
Según el INEGI:
- 3.7 millones de niñas, niños y adolescentes trabajan en México
- 2.1 millones lo hacen en actividades no permitidas
El trabajo infantil se define como cualquier actividad que afecta el desarrollo o la educación. Sin embargo, no todo trabajo es igual.
Existe una diferencia entre:
- Trabajo formativo: apoyo en casa o actividades ocasionales
- Trabajo explotador: jornadas largas, condiciones peligrosas o sin pago justo
El problema es que, en muchos casos, esa línea no es clara.
La raíz del problema: pobreza y desigualdad
Uno de los factores más determinantes es la pobreza.
Como señala la investigadora María del Carmen Macías:
“México sigue teniendo sectores muy pobres, tanto en zonas rurales como en ciudades”.
Esto genera contextos donde:
- Las infancias trabajan por necesidad
- Se normaliza la explotación
- Se reducen las oportunidades educativas
A esto se suman otros factores:
- Violencia familiar
- Falta de acceso a educación
- Desigualdad estructural
- Ausencia de políticas públicas eficaces
¿Qué dice la ley?
México cuenta con marcos legales importantes:
- Convención sobre los Derechos del Niño (Artículo 35)
- Ley General contra la Trata de Personas
Estas leyes obligan al Estado a prevenir, sancionar y erradicar la explotación infantil.
Sin embargo, existe una brecha entre lo que dice la ley y lo que ocurre en la realidad.

Un problema más allá de lo legal
La esclavitud infantil no puede abordarse sólo desde la ley.
Es un fenómeno complejo que requiere:
- Intervención social
- Atención psicológica
- Políticas públicas sostenidas
- Acceso real a educación y salud
También implica cuestionar el sistema económico que reproduce estas desigualdades.

¿Se puede erradicar la esclavitud infantil?
Sí, pero no es sencillo.
Requiere:
- Voluntad política
- Reducción de la pobreza
- Acciones coordinadas entre instituciones
- Participación social activa
Como señala Macías:
“La responsabilidad es de todos, pero principalmente del Estado”.
Nombrarlo para no normalizarlo
La esclavitud infantil no es un problema aislado ni lejano. Está presente en muchos espacios cotidianos.
Nombrarla es el primer paso para dejar de verla como algo “normal” y empezar a cuestionarla.

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